Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
Junto al «Ángel Editor» se realiza el lanzamiento de la antología literaria «uni-di-versos», producto del taller de escritura creativa dirigida por Xavier Oquendo Troncoso desde marzo a mayo 2020. Puedes descargar libremente AQUÍ.
Disfrutamos cada sábado por la tarde; entre reflexiones e invitados excepcionales: Javier Bozalongo, Margaret Randall, Luis García Montero, Jorge Boccanera, Gabriel Chávez Casazola. Además, a manera de confesión, las tareas fueron ejercicios inducidos para generar textos que ya rondaban el sentir de cada uno, grandes compañeros del taller: Ámbar Chica Apolo, Rosy De Labastida, Santiago Grijalva, Santiago Guerrero, Vinicio Montenegro, Valeria Muñoz, Claudia Otero Narvaez, Mishell Otero, Lilia Quituisaca-Samaniego, Mar Russo, Sael Trejo, Tincho Varese, Daniel Vargas y Kevin Villacís.
La responsabilidad en todo el proceso fue evidente. Momentos fenomenales. El arte nos seguirá uniendo sin importar distancia o confinamiento. Presentación en vivo.
Una vez más gracias a mi familia, amigos y compañeros del taller y a quienes participamos de la publicación de «uni-di-versos«.
Hace 2.192 días apareciste físicamente en nuestros días; sin embargo, 9 meses atrás a esos días ya empezaste a conocernos.
Era la tarde de un miércoles cuando te leí una carta porque te aferrabas tanto al vientre de tu mamá, no te arriesgabas a dejar su calor…
Mi esperado niño:
Antes que la noticia se evidenciara, pude sentir que venías, lo vi en los ojos cristalizados de una mamá decidida, fuerte y emocionada. ¡Ay, si supieras que los antojos fueron compartidos -respaldo de inspiración…!
…
Te esperamos para acariciarte el alma, pintar tus ilusiones, verte sonreír con los gestos que al contar cuentos harán tus abuelos, de seguro el vibrar de la música hará que levantes tu manos, aplaudirás las locuras que las tías inventarán. Pero, lo más importante recibirás el regazo más firme, el empujón más severo, la fortaleza de ejemplo, exactamente todo el amor posible de una mamá enérgica, orientada y vigilante.
Y, aunque a tu mamá no le gusten los secretos, te contaré unos cuántos, estructurados en poesía; te cantaremos melodías inéditas; te consentiremos incontables veces…
Así de frágil será tus primeros instantes –explorarás fuera de tu lugar preferido. No temas, nos encargaremos de reforzar y hacer realidad todas las frases de voluntad que te hemos brindado; en especial los dichos del abuelo, la sensibilidad de la abuela y una que otra impertinencia de las tías. Y sobretodo serás el principal motivo para escaparnos incontables veces a nuestra tierra Guasuntos.
Ahora, quiero que cumplas un pequeño deseo: “Levántate, necesitamos sentir que de frente ignoras las turbulencias. Inquieto –permítenos seguir sonriendo, porque desde que llegaste a nuestras vidas eres y serás nuestro consentido consentidor”.
Fue justo a las 17h00 cuando escuchamos el grito fuerte acompañado de llanto tierno, movías tus brazos y piernas como si de nado sincronizado se tratase y para reconocernos llevabas tus manos a nuestros rostros.
Si me pusiese a redactar cada momento vivido contigo, seguro no acabo nunca; porque cada instante es una historia completa a tu lado.
Solo sé que estamos cumpliendo lo que siempre te dijimos y acompañaremos tu gusto predilecto por el arte hasta el final. Con creces demuestras el uso real del sentido común y sobretodo admiro la firmeza para superar los momentos menos bonitos.
Nos brindas lecciones a diario con fortaleza para levantarnos en cada tropiezo y cuestionamientos filosóficos, como por ejemplo, cuando preguntas ¿Cuánto es: abuelo Rodrigo + nieto Emilio?
Ese día todos respondimos «son 2 personas», y tú, tan seriamente corrigiéndonos; porque para ti el resultado de esa suma tuvo una sola palabra «cariño», sí ese cariño que siempre es «amor real».
Feliz cumpleaños mi consentido/consentidor y que además eres nuestro héroe.
A los tiempos vino de visita.
Llegó a recordarme que debo volver;
si, volver a sus brazos ásperos, fuertes y vigorosos.
Retornó para decirme que aún conserva nuestro lienzo,
ese que bordamos en la primera noche;
si, el de color verde aceituna,
ese color de mayo y junio con olor a nostalgia.
Como tributo,
sobre mis palmas impregnó doce estambres;
si, antes de irse por n-ésima vez.
—Lilia Quituisaca-Samaniego
02/06/2020, Guasuntos - Ecuador
Hay quienes se convierten en fortaleza y generalmente los tenemos cerca, en mi caso: la familia, nuestro hogar, mis amigos. Tiempo para descartar sutilezas, espacio permitido para reconocernos y seguir apoyándonos.
Nos negamos a seguir una corriente novelera y sin fundamento. Somos lo que somos y punto, sin arrepentimientos. Simplemente, hacemos uso del «extraño» oficio de pensar y discutir con argumentos.
Brumas de fuego lanza su boca,
leguas diagonales redirigen los abrazos.
¡Cómo duele!
Abrazos congelados, abrazos pisados,
abrazos segados;
sí, los detuvieron antes de llegar al muelle...
—Lilia Quituisaca-Samaniego
Los buitres sobrevuelan, ingenuos,
hacen planes con lo que aún no perece…
Hay quienes pretenden no entender,
hay quienes no logran entender, y
hay quienes por conveniencia nada entienden...
Al finalizar la jornada grandes tesoros me esperan. Humildemente, siempre ha sido así. Disfruto tanto de compartir sus ocurrencias, de filosofar en temas importantes, de cuestionar decisiones para que las soluciones tengan al menos sentido común -como dice mi sobrino-. Estamos aprendiendo a conocernos un poco más, a desechar el coraje o la frustración, a energizarnos con risas, ejercicios, inventos y tantas alternativas de juegos que aparecen de repente.
Somos eso: creadores de experiencias, ritmo sin disimulo, auto-crítica responsable, …
Mi consentido, desde el vientre de mamá sabía que los libros son sus compañeros ideales y ahora con más edad lo ha incrementado: inventa, cuenta, aprende, juega, sonríe, pinta, danza, dibuja, lee, vive… Desde casa celebrando el Día internacional del libro…
Su voz entona interrogantes: — Lilia ¿Cuántas líneas te faltan? — Solo dos. Le dije la primera vez. Se quedó a mi lado para verificar su equivalencia en tiempo. Esperó cinco minutos y se percató que me llegaban mensajes, correos y hasta una llamada que no pude rechazar. — ¿No vas a terminar, verdad? ¡No es tan fácil completar una línea!
Lo vi alejarse por un momento y cuando regresó traía refuerzos -sus abuelos, sus tías y Elías Julián-. Con firmeza tomó mi mano; me condujo a mirar el cielo. — Lilia ¿Sabías que algunas veces las manos se cansan de escribir? Vamos, cuéntale a la luna y pídele permiso para sostenerla. Dile que crees en su magia. Vamos, dile… No tengas miedo, dile…
Solo suspiré, la inercia de mi pensamiento no coordinó palabras para responder. — Lilia, aprende… Yo le cuento a ella que extraño muchas cosas. No le pido nada y cuando duermo sueño con mi mamá. Hace magia.
De pronto volteó su cabeza porque escuchó que una de sus tías tenía miedo del «coronavirus»; él inmediatamente intervino: — Rosi, solo debemos tener miedo a los monstruos y eso si alguna vez existen, el coronavirus solo es una enfermedad.
En ese momento le abracé tan fuerte para que mi corazón no se detenga, aunque en casa todos sabemos la importancia que tiene cada segundo en los días; sin embargo, los pedazos de tiempo albergan instantes que deambulan con libertad ajena.
Algunas circunstancias nos atrapan para convertirse en momentos y pocos de estos se vuelven escritos.