Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
En la primera llamada
la mirada refleja un color de espera.
En la segunda llamada
el rostro recoge un color de alerta.
En la tercera llamada
las venas casi no respiran;
las viejas butacas dejan de crujir
y la cuerda se enrolla sobre las rieles hurañas.
Reescribes huellas,
el silencio espanta a gritos al ruido,
el silencio brilla desde el sol flexible,
el silencio apertura el ritmo
solo para reescribir huellas...
Lilia Quituisaca-Samaniego
Agosto, 2020
Roderick Emilio, en su presentación virtual del «Gato carpintero – Cri Cri» dirigido por la profesora Alejandra Núñez.
Redondeles presumidos apuntan sacramentos
en los laberintos rotos de once botones sin oficio,
y en la órbita ocupada una lumbre distorsionada
rechaza la órbita con imanes multidimensionales.
Abuelo -viejo roble de hierro de casi un siglo- antes de apagar la figurativa luz de vela sonriente dices «apenas he recorrido la mitad del camino…».
Por cada paso desdoblado sueles entramar ejemplos y por cada dicho evidente tus ganas de aprender jamás se confunden con lamentos. Seguro. Nada te intimidó; sin embargo, una mañana tu fuerza decayó y de pronto doce lágrimas bordearon tus pupilas. Ese fue el día en que decidiste relegar el nombre de aquellos a quienes ya no les importabas.
¿Será que a propósito olvidas sus nombres como advertencia a su descuido?
Por eso, TU, no reniegues si nunca más escuchas que su timbre de voz te nombra.
Tres décadas han pasado desde la última carta que te escribí, el pretexto de aquella vez se repite y aunque te hayas quedado distante sé que responderás de inmediato, porque tu mayor preocupación es evidente en cada frase que escribes y que sin fallar me envías en la madrugada. Debes saber que si las leo al despertarme; sin embargo, el miedo me invade, la cobardía acelera mi testarudez y por orgullo me dedico a realizar otras cosas a las que he declarado como prioridad.
¿Recuerdas que de niñas aprendimos a escribir cartas y no precisamente a Papá Noel? Porque ni siquiera supimos de su existencia; sino le escribíamos a papá -Rodrigo- el día que queríamos. Él trabajaba fuera de casa, lejos de nuestro pueblo Guasuntos y mamá ocultamente nos incitaba a escribir cuando decía que «escribir todo lo que sentíamos era la manera más precisa de seguir unidos y más aún si le escribíamos una carta» y por supuesto -ella- vigilaba la estructura de la misma; no podía faltar: lugar y fecha, el saludo inicial, los párrafos de la historia, la despida, la firma y si algo nos olvidábamos una nota final.
Sin duda -hasta hoy- las partes más difíciles siguen siendo «la despedida» porque en dicho párrafo se condensa la prédica -recibir un abrazo-, ese abrazo que nunca faltó cuando llegaba y que nos recomponía la voluntad, nos daba energía y la oportunidad de jugar y dañar cosas como ensayo; y «la firma» en donde cada rasgo latía ansioso imaginando su contestación que siempre llegaba días después… Y no fue una carta anual, sino fueron muchísimas cartas más.
Cada una de nosotras le contaba las ocurrencias y hasta las faltas de obediencia que mamá más tarde contundentemente enlistaba -no había límite de páginas-.
Debo confesar que cuando decidiste quedarte sentada bajo la sombra del nogal le imploré al cielo que solo te mande una brisa leve para que resistieras; desde esa súplica no volví por ti, te dejé libre para que exploraras.
Sé que continúas escribiendo y que de vez en cuando trepas las ramas del árbol más alto de aguacate para divisar esa estrella que junto a la luna permanece atada; yo en cambio he escrito muy poco, mis destinatarios ya no caminan a mi lado, deserté cuando no fueron capaces de ser leales consigo mismo.
Tengo muchas anécdotas atoradas en el ombligo, es mejor que dejes por un tiempo la serenidad de tu escondite –nuestra casa-. Ven para destrabarnos.
Antes de terminar debo prevenirte que nuestra madre se dio cuenta del papel manchado que dejé sobre la mesa, cogió la carta y la transcribió por mí, no quiere que sientas como las lágrimas palidecieron la tinta.
¡Estoy bien, no te afanes, no vengas con premura, pero ven!
Así que no respondas por escrito; he perdido el apetito de leer, necesito que me arropes y les expliques a mis tres hermanas que ya no desfalleceré sola porque esta vez al marcharnos nos iremos juntas.
Lilia, gracias por ser y estar.
Atentamente,
Yo mismo
P.D. La introspección revela que al remitente le bastó una nota para que el destinatario comience a urgir...
Releer o escuchar en otras voces lo que alguna vez se imprimió genera emociones de reencuentro con esa realidad constante, con esa forma natural de sentir. Detrás de cada libro publicado hay múltiples aprendizajes y cierta novedad que juega a contabilizar momentos o pasos necesarios y responsables. Bajo la crítica oportuna de los revisores y editores se consolida doce obras literarias publicadas en las que he participado y otras más que ya tienen una dedicatoria escrita.
Para que la ausencia se convierta en un hábito la única garantía es la despedida.
Él, se despierta mucho antes que la última estrella se consuma bajo el sol y procura ilustrar un cuento cada mañana: historias de aventura, suspenso, drama y terror. Desayuna. Su alma viaja libre. Debe llegar antes de la hora señalada. Apresura el paso para subir las escaleras, pero eso no impide que su mirada se distraiga en los carteles coloridos y casi despegados… Puedes descargar el libro completo desde:
Desde un callejón pálido
arrojas un dictamen antojadizo;
placebos arrogantes compensan tu ego.
Entretenimientos suntuosos,
vergonzosa arteria descolocada
sobre aquel contexto desbocado.
Un puñado de silbidos
apuestan por una sobredosis
de zalamería oportunista.
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego
21/06/2020
Junto al «Ángel Editor» se realiza el lanzamiento de la antología literaria «uni-di-versos», producto del taller de escritura creativa dirigida por Xavier Oquendo Troncoso desde marzo a mayo 2020. Puedes descargar libremente AQUÍ.
Disfrutamos cada sábado por la tarde; entre reflexiones e invitados excepcionales: Javier Bozalongo, Margaret Randall, Luis García Montero, Jorge Boccanera, Gabriel Chávez Casazola. Además, a manera de confesión, las tareas fueron ejercicios inducidos para generar textos que ya rondaban el sentir de cada uno, grandes compañeros del taller: Ámbar Chica Apolo, Rosy De Labastida, Santiago Grijalva, Santiago Guerrero, Vinicio Montenegro, Valeria Muñoz, Claudia Otero Narvaez, Mishell Otero, Lilia Quituisaca-Samaniego, Mar Russo, Sael Trejo, Tincho Varese, Daniel Vargas y Kevin Villacís.
La responsabilidad en todo el proceso fue evidente. Momentos fenomenales. El arte nos seguirá uniendo sin importar distancia o confinamiento. Presentación en vivo.
Una vez más gracias a mi familia, amigos y compañeros del taller y a quienes participamos de la publicación de «uni-di-versos«.