Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
Los ojos negros de la noche, poesía que da título al libro de Krupskaya Pereira, ejemplar que recibí de sus manos en el mes de septiembre, cuando coincidimos en el Paralelo Cero 2022. Su generosidad es proporcional a su amplia sonrisa.
Las entrañas de sus letras convergen al silencio que se desnuda en múltiples figuras literarias y en gritos que fortalecen sueños con texturas de colores que pintan un mar de realidades. Pasé por la página 49 y retorné a ella porque en sus líneas vislumbré una oración para el reencuentro con el alma que suele perderse de vez en cuando, por eso me atreví a interpretarla.
Agradezco que la vida me brinde oportunidades para compartir palabras, viajes y experiencias.
Esta fue la última carta que leí a mi familia antes de enviar, recuerdo que a mamá se le escapó algunas lágrimas, a papá muchas más, y Emilio vino abrazarme tan fuerte y con su voz de aliento confirmaba: Ya sé, esa carta es para…
Mamá hizo las correcciones que siempre acostumbraba. Fue la última vez en la que afiné mi oído para escucharla. Y guardamos el secreto hasta que la carta llegara a tus manos, porque fue una sorpresa que te prepararon como regalo en tu trabajo.
Aunque esta carta te llegó hasta después del año nuevo, viniste a darme ese abrazo que agradece y reconforta. Hoy, al publicar mi alma se vuelve añicos, porque recuerdo cómo mamá nos dijo, sin que tu estuvieras, «que siempre debemos luchar juntas, que también debemos cuidarte, preguntar por TI y por los críos; porque no solo somos familia sino un hogar», y hoy nos quedas TU para seguir siendo nuestro puntal y no dejarnos vencer por las cosas no tan buenas de la vida.
Quito, 17 de diciembre 2021
Recuerdo la noche del primero de abril, la partera se daba por vencida; sin embargo, la fuerza de mamá fue interminable y con el apoyo de papá y del abuelo Emilio hizo que nacieras; mientras nosotras, tus tres hermanas detrás de una cortina admiramos ya con juicio de razón como llegaban los niños al mundo.
Pegaste un grito de victoria y tus primeras lágrimas seguro fueron de rebeldía.
Luego papá te tomó tiernamente en sus manos para darte el primer baño. Después del ritual respectivo nos acercamos y tus mejillas estaban sonrojadas, no debe haber sido de miedo, sino de coraje, si justo de eso porque desde el primer día fuiste cimiento, fortaleza y protección para nuestro hogar.
Podría tardar muchos días en contar los momentos generados, las historias que vivimos allá en nuestro pueblo, las travesuras que mamá nos reprochaba y esas mismas travesuras a las que papá les grabó un mensaje: “dañando se aprende, jugando se experimenta”.
Tantas cosas que decir, tanto que agradecerte, porque siendo la última de las hijas nos dejaste que te llamemos también «madre» o «mama», y ahora qué físicamente eres madre desde hace siete años con más razón.
Nos diste los regalos más grandes, nuestros consentidos, ellos llevan tu esencia: lucha diaria, persistencia sin descanso y amor que solo sale del alma. Ese amor que les das no solo a la familia o amigos, sino a todos tus niños, jóvenes, adultos y abuelitos a los que les atiendes y de quienes nos hablas tanto porque son tu impulso y motivación diaria.
Mi doc viniste a dejar huella, nada te vencerá; recuerda que tienes un centenar de manos que te levantarán y el corazón de dos seres que desde ya son tu bastón.
Gracias por apoyar todos los proyectos y ser en nuestras vidas un velero de roble tallado.
Antes que tus rizos gris plateados se volvieran nieve de algodón.
Antes que tu pulso firme se convierta en temblor y nos advierta del huracán.
Antes que tu menú experimental fuera parte del libro de recetas que nunca utilizaste.
Antes de acompañarle a tu pintor consentido, tu nieto, a la gran exposición internacional; él, hoy a escondidas grita: «quiero verte mamá Anita, ven, quiero verte...».
Antes que tu consentida menor, tu nieta, te nombrara Anita, más ella, hoy te busca en cada lugar diciendo: «no hay mamami, no hay mami, no hay mamá».
Antes de catar el vino en Chile e Italia y confesar que es mejor el nuestro de arazá.
Antes de cosechar café y cacao para hacer helados propios, de esos que te encantaba consumir sin importar la hora.
Antes de preparar mermelada de guayaba, mango y maracuyá, esos gustos diarios que no presumías.
Antes que destejieses, comprarás lana y rehicieras colchas con puntadas combinadas de agujetas y crochet.
Antes que inundáramos la quebrada de pambiles con orquídeas injertas y mariposas inmortales.
Antes que tu piel se cubriera con el «Lienzo de tierra» al que puntualmente llegábamos los fines de semana.
Antes de saber que intenté transferir tu dolor a mi cuerpo, para que nos dijeras por enésima vez: «aquí no se llora».
¿Por qué te fuiste antes? Si cada momento contigo fue justo y necesario, menos este último en el que te vimos partir MAMÁ.
Lilia Quituisaca-Samaniego Quito, Ecuador Marzo 10, 2022
Tanto ha llovido desde entonces, entonces, cuando los dientes no eran carne, sino días pequeños como un río ignorante a sus padres llamando porque siente sueño, tanto ha llovido desde entonces, que ya el paso se olvida en la cabeza.
(Vieja ribera, Luis Cernuda)
Hace rato, a las 15h00 se atraganta el alma,
mi alma silenciada no tiene sombra protectora.
¿Cuántos días más deberán existir
para que mi vida vuelva a ser completa?
¿Acaso no quieres levantar la voz
para decirme que ningún dolor merece llanto?
¿Acaso no te apetece corregir mis letras
hasta volverles versos publicables?
¿Acaso no deseas leer mis cartas
para asegurarte que tienen el formato correcto?
¿Acaso no ambicionas entremezclar cuentos
para versionarlos a tu manera?
¿Acaso no te hace falta reprenderme
cuando las injusticias me inquietan?
¿Acaso no pretendes escuchar
como mis dedos entonan la guitarra?
¿Acaso no quieres enseñarme a ser madre?
¿Acaso no sabes que debo aprender a ser padre?
¿Acaso no comprendes que aún me falta ser hija solitaria?
¿A dónde he de mirar cuando la angustia me consuma?
Esta poesía lleva anagramas de los nombres propios de cada uno de las personas importantes de este 2021 y de los amigos de siempre, ellos apoyan cada una de mis imprudencias.
Te invito a leer y escuchar esta poesía Cuando todo te de igual RECUERDA QUE:
Aquí estamos más de cuarenta seres que pidieron nacer
acompañados con sonidos de lira y texturas de atardecer.
Somos timón de eucalipto que la lluvia pulía
viajeros de cascada angosta o de caudales sin guía.
Somos ajenos a inseguridades,
nobles espejos de distintas ciudades,
rocas sin noches, sin ofrendas,
gritos de ideal en difíciles contiendas…
Somos emoción que invoca a cielo abierto,
arandelas o escudos para ajustar el andar con acierto…
Somos autores con preguntas crecientes,
que recrean en tiempos esquivos: racionales juramentos,
y cuando ordenamos telones, lemas o componentes
en algo mejoramos los atípicos elementos;
entonces el aire sin enfado desborda un matiz de claro aroma.
Somos sable fiel que rehace innatos calendarios,
silencio ileso de tempestades o anuarios,
compostura sana que emerge cual axioma…
Y después de todo ¿Qué somos?
Si la realidad nos exime de soledades urgentes,
aparece una voz que madruga,
y grita: ven hasta la torre,
la torre está sin techo,
hoy sin resguardo conjuga…
Ven, se avecina el tercer crío del cóndor,
el cóndor con gusto nos re-enseñará a planear,
él sabe que no solo hay nubes densas
ni solo espinas al caminar…
Desde hace algún tiempo los fines de semana se volvieron sagrados, sin dioses ni adioses.
La sensibilidad fluye en el saludo del tucán; la emoción aturdida del naranjo no descansa; las golondrinas confiadas hicieron su nido a pocos pasos del guayabo; la mala hierba cedió, prudente se alejó de los limoneros; a diferencia de los escarabajos que llegan de visita para nutrirse de los algodones dulces de la guaba abierta o el festín escandaloso de las hormigas cuando los frutos del arazá se desprenden. A esto le añadimos la frescura del ciento de plantas nuevas (café, cacao, almendro, mango, ciruelo, toronja, aguacate, papaya, etc.) donde sobrevuelan mariposas inmortales.
En medio de estos pasajes levantamos la guailanga, 18 manos familiares danzan sincronizadas, hombros de amigos impulsan realidades y los pasos generosos de los nuevos vecinos nos dan tranquilidad.
A pulso tallamos el bambú y le sometemos a estructurarse, la bondad de la madera de uva es evidente cuando acepta que los tornillos usen su resina para adentrarse hasta las vértebras.
En la vida vale consumir sueños hasta que se vuelvan físicamente imposibles de desterrar.
Además, la magia puede crearse y está gratamente comprobado, pues el rostro de mi familia y amigos reflejan sendos jardines de lirios e ixoras.
Aquí comienza el proyecto más grande LeaMoS y cada uno de ustedes serán partícipes para conseguirlo.
Lilia Quituisaca-Samaniego San Bernabé, Ecuador Noviembre, 2021
Hace más de un año comenzó la búsqueda de un santuario vivo; entre viajes, planes, cantos y letras lo encontré. Bastó una sola visita para convencerme que sería mi refugio. Luego de todos los trámites para adquirirlo; comenzó la aventura de plasmar lo soñado, claro que siempre tengo la fortuna de encontrarme con personas extraordinarias que me aconsejan y junto a mi familia aprendemos cada día un poco más.
Así que oficialmente en el mes de agosto por la recomendación y acompañamiento de un amigo y su mamá optamos por comprar un primer lote de más de tres docenas de plantas frutales y ornamentales en el mejor vivero que tiene el cantón La Concordia, otras también fueron compradas en Santo Domingo.
Hasta hoy llevamos sembrando como un centenar de plantas frutales en tierra fecunda (cacao, café, limón, aguacate, mango, mandarina, ciruelos, chicle, uva, zapote, almendros, nuez, etc.). Además, tenemos árboles que resguardan años de historia (pambil, roble, guaba, guayaba, etc.), nos cobijan de sonidos, un coro de sinceramientos se escucha cuando destilan rocío. Sobre éstos árboles de la quebrada rondan aves con plumajes cálidos, pálidos y hasta con texturas fosforescentes y tal vez nunca terminemos de inventariar el sinnúmero de insectos, animales y demás apariciones que poco a poco nos aceptan ser parte de su tranquilidad.
Finalmente, sé que este lugar será la cuna de los que vendrán.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
(Jorge Luis Borges)
Treinta y tres años más once bisiestos,
senderos compartidos con cuatro tallos injertos.
Fue domingo, once de septiembre
cuando intercambiaron miradas talladas,
únicas promesas inscritas de los que viven.
Hogar frondoso:
lirio que nace en la aurora de agosto,
geranio bicolor apostado en octubre,
topacio salvado los días de diciembre,
cuarzo preclaro de abril, diste vida en junio y septiembre.
Brújula empalmada con evidencias,
compás de cuerda y tonada,
serenidad otorgada por 44 tiempos...