Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
Taller: Semilla de versos. Tallerista: Gloria Edith Ocampo López. Tema: Primero el cuerpo es admirado, después es la palabra. Lugar: Fundación Grainart, Colombia
He preguntado no sé cuántas veces
pero nadie contesta mis preguntas.
Es absolutamente necesario
que el abismo responda de una vez
porque ya va quedando poco tiempo.
(Tres poesías, Nicanor Parra)
El procedimiento empieza con gotas de colirio desplazados en las sombras del miedo envolvente y las evidencias se desparraman en humanos robotizados que en retroceso se convierten en máquinas simples e involuntarias. Aún saben que son raíz momificada de las semillas congeladas; sin embargo, algunos brotes se niegan a florecer, dicen que las maravillas al menos una vez se tiñen de color fantasma, ese color neutro con el que nos ungimos cuando cerramos la cuenta de los años o como ese color de arena martillado en un reloj esclavizado por catorce mil minutos de los veinte y seis mil faltantes.
Y adiós; que con el ahogo que me embarga los alientos, ni sé ya lo que te digo ni lo que te escribo leo. (Sor Juana Inés de la Cruz)
Cada circunstancia está ocupada por tallos añejos,
los instantes invadidos por respuestas monosílabas;
los números descendientes de las calles
entrecruzan avenidas ostentosas y afanadas.
La mecedora remendada por quince días faltantes
tritura las promesas de juramentos ajenos...
Un manto de grandes plumas
simulan un torrente de siluetas ausentes,
mensajes sin letras o reacciones disonantes.
El velador desgasta los diez días faltantes
y desplaza el eje del pomo con rodelas místicas...
Quedan ganas de empuñar el carboncillo
y emborronar el último párrafo de la carta.
Los agobios no sentidos ameritan
un esparadrapo clínico en la explicación.
El timbre roto disuelve los cinco días faltantes,
no hay espacio para conciencias rezagadas.
Desde hoy, el rondador entona sentencias:
«una vez la tormenta enmudece,
una vez disimula la despedida ventosa,
una vez, tan solo una vez, se dice adiós.»
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego New York, Mayo 2021
Cada media hora se rejuntan trece gansos,
estampan una silueta escapista frente al redentor
con graznidos de gimnasia, alineación en espiral.
Uno se adelanta,
los demás hacen tres grupos de cuatro,
a una distancia larga aletean e invocan,
a una distancia precisa rasguñan el cielo,
a una distancia milimétrica ya no buscan regresar
creen que allá arriba se pueden zambullir;
su recorrido aparenta quietud.
El noble mineral mate anuncia desaforado:
«el muelle se queda sin visitantes,
el muelle atrapará solo instantes...»
El muelle entiende, sabe de adioses, canta:
«un río sin vertientes borda nubes
en las bocanadas de un atardecer,
engulle maderos cifrados
hasta su esternón, búnker sin ennudecer...»
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego New York, Mayo 2021
Una hora y media después de iniciada la reunión me percato que hay tres videollamadas perdidas, al tomar el celular suena bajito sobre mis manos una vez más; no contesto, no puedo… Una reunión fuera del horario me ahuyenta de lo prioritario, sí, una reunión que pretende ser productiva.
Insiste con mensajes de voz para que le conteste, insiste… —Debo contarte algo urgente, contesta tía. Estarás en tus reuniones ¿verdad? Como siempre, reuniones…
Apago la cámara, me escapo un momento hasta la puerta, alzo el volumen de la computadora para no perderme ningún detalle del monólogo formado en una reunión de cinco integrantes.
Devuelvo la videollamada.
Mi sobrino, no espera que timbre tantas veces, responde al primer tono; le saludo apresurada —Hola Emilio ¿qué pasó?
—Hola tía Lilia, solo responde una cosa, ¿ya estás libre? o ¿a qué hora acabas todas, todas tus reuniones? Solo dime eso.
Le explico que estoy escuchando la reunión e insisto —Mi vida ¿qué pasó?
—Tía, esta tarde llovió a cántaros y salió el sol con más ganas. Si sabes que pasa luego ¿verdad? Bueno, mejor te digo porque algunos se olvidan de cosas normales. Se formó un arcoíris viajante. Veo una ventana a tu espalda; date la vuelta y levanta la mirada, ahora avísame si llegó lejos… hasta donde estás…
Aguanto la respiración, no quiero que se escape ni un suspiro, no quiero que mi sobrino detecte mi angustia, quiero ser fuerte.
Sin embargo, se da cuenta y con voz desafiante me dice —Tranquila, respira profundo; ve a terminar tu reunión, ya escuché que dijeron «Lilia ¿qué opinas?«; dile a tu jefe que iguale su reloj, capaz se le dañó a las tres de la tarde, dile que ya son las seis…
Termina la llamada ¡Qué ganas de bajar la tapa de la laptop!
Título: Tutú sin costura Técnica: Mixta Autor: Emilio Contento-Quituisaca
Emilio -mi consentido- admiro tu técnica al compaginar la danza, la pintura y la literatura. Una, dos, tres o un sinnúmero de historias por lienzo lleno; ahora pintas lo que esperas de tu motivación Emilia -nuestra consentida-.
Cómo acordeón se expande
el resorte del tutú, no encadena.
Es libre, no baila sobre pisos lisos,
se aventura a bailar en asperezas,
en las montañas; es fuerte...
El Ángel Editor, el Ministerio de Cultura y Patrimonio y el Instituto de Fomento a la Creatividad e Innovación; junto a varios autores ecuatorianos y con el proyecto La poesía se toma la red presentan el libro «Cuando se cierra la puerta«, Antología de textos sobre el confinamiento.
Gracias a la gestión de Xavier Oquendo Troncoso, Santiago Grijalva, Juan Suárez y a todo el equipo editorial que apoyó este proyecto.
En esta antología participan: Cristian Avecillas Sigüenza, Eduardo Alfonso Bravo Moncayo, Rubén Darío Buitrón, Gabriel Cisneros Abedrabbo, Gabriel Galarza Mier, Cristián Londoño Proaño, Ximena Mendoza Párraga, Katherine Mera Pereira, Lilia Quituisaca-Samaniego, Elsy Santillán Flor, Estefany Vaca, Javier Valencia, Carlos Vallejo, Sara Vanégas Coveña, Jorge Vinueza.
Cada verso retiene tiempos náufragos, instantes en odisea, realidades impolutas; sí, esos momentos únicos en los que el ser interior no aparenta y se emociona.
Agradecida por la gran oportunidad de estar justo a grandes escritores y extraordinarios humanos.
Al parecer es ella, largos filamentos de tiempo le acompañan; es ella, no deja de ser lumbre aún sin ser luz; es ella, tejidos de párpados en rendijas evaporadas.
Extiende sus hilos de primavera, implanta raíces sin aviso...