Algo me inspiró


Una experiencia, una ilusión,
un torbellino de ansiedades
que se formarán en el entorno,
arrebatado, sin razón -motivos inesperados-

Una dulce duda,
generada por el recuerdo -corazón-
Así que la distancia será nuestro secreto,
porque cada noche buscará sensaciones distintas.

Re-descubriendo un destino, conversación inconclusa,
pronto un -nivel de significancia-
medirá la importancia de un suspiro,
desaparecerá la soledad…-olvido, al fin-

Acaba de nacer una ilusión
quimera escondida, desinhibida.
No me importa si es correcto, equívoca pasión,
no tengo ganas de ocultarlo –pues, llegó


Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

¿Qué te vas?, te fuiste


 
 
No hablemos de prudencia -angustia calcinada-, 
tu estrategia ha caducado por descuido -casi muerta-
 
¡Qué una despedida más nos acompañe…!
Lo reclamas -sin sentido- apostaste a lo prohibido.
 
¡Qué el juego sin problema lo ganarías…!
Ingenua pretensión que invocabas -anochecer vivido-
 
Huellas encaminadas de cálida existencia
del recuerdo que no admite olvido de momentos.
 
Música de composición ufana -perdida-
versos hilvanados con fulgores primitivos.
 
Imágenes recurrentes que delatan la nostalgia 
no se ha fijado en tiempos ni argumentos.
 
Una lágrima recorre desaforada tu universo, 
vacilante pronunciación, -tu despedida- 
 
Un campo arrebolado de sensaciones ganadas
se interponen -umbral- que no admite discusión.
 
¿Qué te vas? pregunto cual sentencia,
aturdida réplica -te vas-, al fin -te fuiste-
 
 
Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

A tu recuerdo


 Si antes te amaba con locura –fuerza platónica del destino–

hoy comprendo que jamás dejé de hacerlo,

más aún sabiendo que me recuerdas…

 

El lunar que resalta tu rostro fue mi perdición

y aunque nuestros destinos son caminos separados

en mi corazón sigue plasmándose con fuerza tu nombre…

 

Muchas veces sujetaba el ímpetu de besarte

y no tan sólo decirte en poemas lo que siento.

¿Qué te quise? con el alma y tú lo sabes,

mi delirio siente viva la esperanza…

 

Quiero que la mirada nos invite

a devolvernos el amor que creímos haber perdido,

no será fácil el silencio que debemos vencer,

pues tú y yo nos dejamos arrastrar por la soledad

y pretendimos aceptar que buscando otro amor

acabaríamos con la rutina de recordarnos –pasión–

 

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

LLORANDO


Sí, enamorada de tu imagen
tu sonrisa, ¡enamorada¡,
lo predico siempre…

¿Cómo imaginé amarte tanto?
¡No lo comprendo!, si mis labios
tristemente humedecidos,
claman tu nombre, hasta saciarse
de un dulce veneno mortal.

Llegué a pensar que mi vida
sin tu recuerdo no existiría;
hoy descubro que: ¡te quiero,
sí, te quiero, te quiero!, ¡¡pero,
no te amo!!.

Llorando incansablemente
gotas fugaces de rocío
reconozco mi tragedia.

¿Qué culpa tengo?,
si, mi corazón no te olvida,
dime, ¿qué culpa tengo?,
si mi pensamiento sueña contigo;
dime por favor, ¿qué culpa tengo
de añorarte tanto?.

¡¡Dímelo, estoy llorando!!

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia