Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
Siempre hemos de enternecernos con lo que hagan nuestros consentidos, en mi caso mis sobrinos; esta vez Emilio se presentó junto a sus compañeros de clases de la Escuela de Formación Integral de Artistas (EIFA) para festejar a MAMÁ.
Emilio ingresó a la escuela en enero 2022. A él, le gusta tanto pintar, como bailar, cantar y ahora actuar también. Junto a sus compañeros de Eifa Kids y Eifa Teens participó en las puestas en escena de Don Quijote, Il caffè della Peppina y Ciao Papa.
Llegó el momento crucial, su presentación como solista con «Nuestra canción». La escogió pensando en su mamá (mi hermana) y nuestra mamá (su abuelita). Mamá Anita nos pidió que apoyemos a su artista preferido desde su inicios (apenas tenía 18 meses cuando inició sus clases formales en el Conservatorio Franz Liszt.). Ella, hasta el último día fue feliz cuando supo que su nieto la retrataría. Ahora, donde estés mamá, te llegarán los tonos, las notas, los colores, los movimientos y los trazos, porque en casa te recordamos en todo momento y tus nietos son portavoz de tus emociones, tal cual, cuando cantabas, sonreías, hacías poesía o nos corregías.
Gracias a los maestros que le acompañan a Emilio en su formación.
Hasta hoy muy pocas personas saben lo que me ocurre personalmente, entre ellos: mis familiares más cercanos y los amigos que me dan su mano, su hombro y sobre todo su tiempo para apoyarme. ¡Ah!, por cierto los médicos, unos, que sin anestesia te dan diagnósticos difíciles de digerir, y los otros, que dramáticamente te ponen su mano en el hombro para decirte «hay tratamientos que debes cumplir y luego veremos…»
En este año las recaídas son más frecuentes (llevamos dos críticas y algunas leves que no las cuento).
No sé si es una cruel coincidencia, pero antes que mamá partiera no recuerdo haber faltado a la escuela o al trabajo por cuestiones de salud; bastaban unos cuantos abrazos, besos y sonrisas de ella, de mi padre, mis hermanas y sobrinos, a esto se sumaban los remedios que ella preparaba. Con tu presencia en casa había todo, desde enfermeros hasta doctores, desde el agua de anís hasta finísimos jarabes, desde una rodaja de papa en el punto invisible de la vacunas hasta las cataplasmas de chocolate o manteca de cacao en el pecho y espalda.
Trato de olvidar mi diagnóstico médico para que los síntomas: no vuelvan como fantasmas en la noche y madrugada, desaparezcan por completo mientras cantamos los temas musicales que te gustaban, se esfumen por las puertas y ventanas abiertas por completo y no pongan de excusa que solo hay rendijas pequeñas en mi almohada.
Antes, en mi velador solo estaban libros, hojas sueltas, libretas, lápices y esferos; hoy me acompañan: un cóctel de medicamentos que debo ingerir a una hora precisa, y cuando ya no hacen efecto, unas cuantas inyecciones para aliviar el dolor (solo eso). A esto he sumado el uso de chompas, abrigos, gorros y hasta pochos de lana que comencé a usarlos diariamente.
Quiero que las punzadas del pecho sean solo presentimientos, que el dolor de los omóplatos tomen descanso y que los pulmones no se olviden que su única función es ayudarte a respirar y que no se tomen la atribución de quitarme días.
Gracias a todos los que han preguntado por mi ausencia en redes y vida social, y a los que se han alejado mi gratitud eterna.
Al final sé quienes estarán conmigo hasta el momento de mi partida…
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego Lugar: Lienzo de tierra
Cuando llega un nuevo libro físico a mis manos, sostengo y reviso con sutileza la portada y contraportada. Luego, escojo una página al azar y leo en voz alta; con este ritual, me imagino a su autor con una pluma en su mano y escribiendo estos versos en papel, en cerámica, en un telar, en la piel; también es necesario imaginarse que no se escapa de la globalidad y frente al computador no se inmuta, escribe sin tregua…
Hace unas semanas, Astrífero fue mi compañero de la mañana y degusté cada verso en los rincones texturizados del mirador de Guápulo, lugar al que suelo escaparme, muchas veces para leer, escribir y tomar un «espresso doble» mientras Emilio termina sus clases de arte.
Astrífero fue presentado en septiembre, en uno de los eventos de Paralelo Cero, dentro de la colección PlumaJunta (junto a Xavier Oquendo, Freddy Peñafiel y Franklin Ordóñez) con el Ángel Editor. Escuché la voz del autor, impetuosa sensación que viaja incansable.
Hace algunos años la vida me encaminó a disfrutar de la poesía y sobre todo conocí a grandes apasionados por el arte, entre ellos Gabriel Cisneros Abedrabbo, quien, además es un excelente gestor cultural y difunde el trabajo de sus congéneres a través de medios sociales (por ejemplo, “Saudade, la infinita negación de lo que se ama”).
Los ojos negros de la noche, poesía que da título al libro de Krupskaya Pereira, ejemplar que recibí de sus manos en el mes de septiembre, cuando coincidimos en el Paralelo Cero 2022. Su generosidad es proporcional a su amplia sonrisa.
Las entrañas de sus letras convergen al silencio que se desnuda en múltiples figuras literarias y en gritos que fortalecen sueños con texturas de colores que pintan un mar de realidades. Pasé por la página 49 y retorné a ella porque en sus líneas vislumbré una oración para el reencuentro con el alma que suele perderse de vez en cuando, por eso me atreví a interpretarla.
Agradezco que la vida me brinde oportunidades para compartir palabras, viajes y experiencias.
El reflejo detrás de una selfie* bien pudiese advertir que un dedo más de frente sirve para añadir un ápice de consciencia al intelecto. Tal vez, solo ahí, la visión nublada desfallezca y la mirada pretenda arriesgarse de nuevo.
*Autorretrato realizado con una cámara o un teléfono móvil.
Tanto ha llovido desde entonces, entonces, cuando los dientes no eran carne, sino días pequeños como un río ignorante a sus padres llamando porque siente sueño, tanto ha llovido desde entonces, que ya el paso se olvida en la cabeza.
(Vieja ribera, Luis Cernuda)
Hace rato, a las 15h00 se atraganta el alma,
mi alma silenciada no tiene sombra protectora.
¿Cuántos días más deberán existir
para que mi vida vuelva a ser completa?
¿Acaso no quieres levantar la voz
para decirme que ningún dolor merece llanto?
¿Acaso no te apetece corregir mis letras
hasta volverles versos publicables?
¿Acaso no deseas leer mis cartas
para asegurarte que tienen el formato correcto?
¿Acaso no ambicionas entremezclar cuentos
para versionarlos a tu manera?
¿Acaso no te hace falta reprenderme
cuando las injusticias me inquietan?
¿Acaso no pretendes escuchar
como mis dedos entonan la guitarra?
¿Acaso no quieres enseñarme a ser madre?
¿Acaso no sabes que debo aprender a ser padre?
¿Acaso no comprendes que aún me falta ser hija solitaria?
¿A dónde he de mirar cuando la angustia me consuma?
Los abuelos son luz permanente mientras los nietos deslumbran como luciérnagas sin importar la hora.
He procurado ser recíproca con la fuerza que le ponen en cada proyecto, me falta una eternidad para ser como ellos. Apenas he logrado darles un techo para guarecer, una mesa con frutas recién cosechadas y un toldo violeta como atrapasueños…
Esta poesía lleva anagramas de los nombres propios de cada uno de las personas importantes de este 2021 y de los amigos de siempre, ellos apoyan cada una de mis imprudencias.
Te invito a leer y escuchar esta poesía Cuando todo te de igual RECUERDA QUE:
Aquí estamos más de cuarenta seres que pidieron nacer
acompañados con sonidos de lira y texturas de atardecer.
Somos timón de eucalipto que la lluvia pulía
viajeros de cascada angosta o de caudales sin guía.
Somos ajenos a inseguridades,
nobles espejos de distintas ciudades,
rocas sin noches, sin ofrendas,
gritos de ideal en difíciles contiendas…
Somos emoción que invoca a cielo abierto,
arandelas o escudos para ajustar el andar con acierto…
Somos autores con preguntas crecientes,
que recrean en tiempos esquivos: racionales juramentos,
y cuando ordenamos telones, lemas o componentes
en algo mejoramos los atípicos elementos;
entonces el aire sin enfado desborda un matiz de claro aroma.
Somos sable fiel que rehace innatos calendarios,
silencio ileso de tempestades o anuarios,
compostura sana que emerge cual axioma…
Y después de todo ¿Qué somos?
Si la realidad nos exime de soledades urgentes,
aparece una voz que madruga,
y grita: ven hasta la torre,
la torre está sin techo,
hoy sin resguardo conjuga…
Ven, se avecina el tercer crío del cóndor,
el cóndor con gusto nos re-enseñará a planear,
él sabe que no solo hay nubes densas
ni solo espinas al caminar…