Tu camino, mi destino


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Interrogante inusual -estado sentimental.
Nada puedo contestar, quizá tu silencio, y
la despedida -argumenten la respuesta.

Mientras, tanto seamos indiferentes a la tristeza
esa tristeza influyente que nuestras miradas reflejan.

¡Cuántas lunas compartidas, implícito despertar delirante..!
A su debido tiempo -engranajes que no calzan.

Llegará el día, nuestra mirada reflejará -sentimientos.
¿De qué servirá querernos tanto?

Resumiendo la inesperada situación -valió la pena la escapada-
historia, momentos, minutos -nuestros recuerdos-

Al final, escondido como una tardía pretensión aparece -tu camino,
está bien, nos escapamos, así suele ser -mi destino.

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

¿Por qué, razones?


 
Retornando, -entrelazados ¿Quiénes?
Sensación asimilada, dudas menospreciadas, confundidas.
 
Panorama inquieto, cumpliendo una promesa -no pensada;
Inventándonos la soledad -por hacernos compañía…
 
Así, nos quedaremos -jugarretas destinadas
prediciendo nada más -un acontecimiento…
 
Ocaso pálido, implicaciones de conjeturas casi reales,
característica especial de un reniego analizado.
 
Dejando por escrito tres palabras, claves -generadas,
porque inconfesable es el cariño que se ha introducido en el alma.
 
Más, no me incomoda tu silencio, pero cuánto me duele tu ausencia…!
 
La noche se acaba, la ruta establecida ha terminado;
tres lágrimas de involuntaria revelación se cristalizan,
provocando un desasosiego aparente,
sin embargo, las recoges de forma apresurada -lástima…
 
Gestos de impronta desafiada, impertinentes
argumentos de inusual cordura -detienen un adiós-
Por ahora, cuestiones no definidas de imponente criterio -amor.
 
Autor: Lilia Quituisaca Samaniego

De modo distinto


Aunque nada cierto pareciera,
sin control estás -sentimiento…

Y, ¿si te empiezo a querer?, me preguntaba,
demasiado tarde, respondió el corazón…,
porque -ya lo quieres-

Pues algo distinto sucedió
y muy pesar de no saber lo que en verdad sientes,
me atreví a quererte…
¿Desde hoy? -No lo creo- fue hace tiempo.

Aunque jamás vuelva a verte,
y esos rumbos a tomar sean distintos,
siempre, siempre te llamaré VIDA.

Autor: Lilia Quituisaca Samaniego.

Si no es suficiente


Imagen

Cuando el silencio es la única respuesta
sellada con la rubrica infalible -indiferencia-
pues la noche sólo espera divertirse -ironía-

Me olvidas, así de prisa -suposiciones-;
hasta absurdo es sentir que te extraño,
pero los motivos subsisten…

Ofrecerte mis sueños, brindarte la vida
sólo el destino me queda -motivo inconsciente-
de quererte sin pretensión alguna.

Sin embargo,
la intensidad del amor es fugitivo
cuestiones de supervivencia -insisto-
Autor: Lilia Quituisaca Samaniego

Siento que te quiero


siento que te quiero

Generando latidos -mi corazón-, un atípico tic tac
está sintonizando una frecuencia de atónito desvelo
realidad inesperada, hoy se impulsa sin temor.

Tiempo emergente, sujeto a tu presencia, insólita cuestión;
retenerte en recuerdos, palabras, gestos… Así, tan de repente,
ordenándose en detalle nuestros sentimientos -escapatoria final-

Ya no aparecen sentencias ni arrepentimientos, estamos aquí,
anhelando que dicha confesión, no sea un simple cumplido.

Por alguna extraña razón has cambiado mi vida,
no me propuse quererte, sin embargo tienes un cierto misterio
que envuelve mi vida de ilusión, -no hace falta comprobación-

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

Algo me inspiró


Una experiencia, una ilusión,
un torbellino de ansiedades
que se formarán en el entorno,
arrebatado, sin razón -motivos inesperados-

Una dulce duda,
generada por el recuerdo -corazón-
Así que la distancia será nuestro secreto,
porque cada noche buscará sensaciones distintas.

Re-descubriendo un destino, conversación inconclusa,
pronto un -nivel de significancia-
medirá la importancia de un suspiro,
desaparecerá la soledad…-olvido, al fin-

Acaba de nacer una ilusión
quimera escondida, desinhibida.
No me importa si es correcto, equívoca pasión,
no tengo ganas de ocultarlo –pues, llegó


Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

Se hizo costumbre quererte


Contemplando la distancia,
aparece un desglose de antaño;
palabras que describen un desvelo,
de innumerables razones perdidas.
Situaciones simples que recorren una historia
miradas esquivas -circunstanciales-.
Texturas ocultas, encerradas en el tiempo
poco a poco se transforman en ciclos abreviados.
Requerimientos inusuales, influyentes -como siempre-.
¡Oh! cuánto me importas, vida mía…

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

Cuestionamiento vano


 

Escondido entre el recuerdo

sin merecimiento alguno aparece el reclamo.

 

Así, se expresa la intolerable hidalguía

consumiendo el sendero aproximado…

 

Ingenio presumido, prudencia innecesaria

simples contradicciones generadas

por la enésima figura que aún ronda la espera.

 

La nostalgia no se imagina tal desmedro,

burla inoportuna de la incipiente relación que no acaba.

 

Y como si la importancia no bastara

todavía -me pregunta por ti-

preámbulo impuesto de un juramento circunstancial.

 

Radical ir-respeto de aquel camino solitario –ultrajada calma-

que agoniza en la mirada insinuante del destino.

 

Nos hizo falta algo más de historia,

conciencia dividida en atuendos inertes –apariencia-

 

 

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

¿Qué te vas?, te fuiste


 
 
No hablemos de prudencia -angustia calcinada-, 
tu estrategia ha caducado por descuido -casi muerta-
 
¡Qué una despedida más nos acompañe…!
Lo reclamas -sin sentido- apostaste a lo prohibido.
 
¡Qué el juego sin problema lo ganarías…!
Ingenua pretensión que invocabas -anochecer vivido-
 
Huellas encaminadas de cálida existencia
del recuerdo que no admite olvido de momentos.
 
Música de composición ufana -perdida-
versos hilvanados con fulgores primitivos.
 
Imágenes recurrentes que delatan la nostalgia 
no se ha fijado en tiempos ni argumentos.
 
Una lágrima recorre desaforada tu universo, 
vacilante pronunciación, -tu despedida- 
 
Un campo arrebolado de sensaciones ganadas
se interponen -umbral- que no admite discusión.
 
¿Qué te vas? pregunto cual sentencia,
aturdida réplica -te vas-, al fin -te fuiste-
 
 
Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

Impulso decisivo


Cuando cruzo el umbral del silencio,

recorro un final inesperado…

Maldigo momentos de intentos cohibidos,

besos arrastrados con huellas de caricias no visibilizadas.

Más cuando todo estaba por terminar,

apareces de la nada, ¿qué intentas?

Un vendaval de sensaciones impulsa tu interrogación,

verano de rimas aturdidas, falsa sonrisa acompañada de elogios.

Palabras, palabras –sólo eso-  llamadas de perdón tardío,

gesto inoportuno, fatídica figura que ensordece mi tino.

Aunque tu inclemente orgullo pregone dolor

no habrá otra muerte para mi corazón…

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia