Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
(Jorge Luis Borges)
Treinta y tres años más once bisiestos,
senderos compartidos con cuatro tallos injertos.
Fue domingo, once de septiembre
cuando intercambiaron miradas talladas,
únicas promesas inscritas de los que viven.
Hogar frondoso:
lirio que nace en la aurora de agosto,
geranio bicolor apostado en octubre,
topacio salvado los días de diciembre,
cuarzo preclaro de abril, diste vida en junio y septiembre.
Brújula empalmada con evidencias,
compás de cuerda y tonada,
serenidad otorgada por 44 tiempos...
Cuando irrumpieron la tarde y vaciaron mis manos, desgarraron del alma la confianza y del pensamiento la generosidad. Ese día aprendí a usar las manos vacías, ásperas de sentido. Instintivamente me cubrí el rostro para ocultar un sin fin de lágrimas que cayeron por 45 minutos en el trayecto de regreso. No pude gritar, nadie estaba a mi lado, hasta la presencia del fantasma protector faltó… Llegué a casa, me descompuse mucho más, esas lágrimas furtivas eran vertiente decepcionada, descontrol fulminante, ira inmóvil. Me sentí cobarde, culpándome del comportamiento de esa persona que no fue capaz de ser leal ni con ella mismo.
No faltó un bocado de agua transparente de mi hermana mayor, la repelada de mi hermana menor. Mis padres vieron mis párpados hinchados, se acercaron prudentemente y con un abrazo intentaron aminorar mi desgano de hablar.
Mamá, con dureza me exigió que no llore más, en cambio papá pasó un pañuelo de color gris por mi rostro, nunca tocó mis ojos y con firmeza mencionó —Lo que haya pasado ¿merece que llores?
No quise responder. Entonces, me llevaron al lugar de los juicios, la mesa de laurel, siempre estaba preparada. Todos sentados, atentos para escuchar mi relato con argumentos válidos.
Desvainé el último hálito y me culpé las veces necesarias por seguir siendo la niña confiada, la joven generosa, la mujer engañada… Aquella tarde-noche, ellos, me dijeron que «si otra vez sientes las manos vacías, a manos llenas empuña los retos, empuña la tierra y construye tus metas aunque solo tu sombra te acompañe«.
Inmediatamente, me abrigaron en su nido extendido, acompañaron mis pasos, los primeros miembros de mi familia impusieron el ritmo con su ejemplar valentía y los que iban detrás me dieron la confianza para no quedarme rezagada; decidieron levantarme cuando caí por la decepción, ofensas y deslealtad de quien creí que era distinto.
¿Cuánto duró la audiencia?
Han pasado 40 meses y este domingo al nombrarte, ya no dueles; se esfumaron de mis recuerdos el maltrato, la manipulación exclusiva y hasta tus cuotas impagas se vuelven nada frente al regocijo de estar junto a mi familia, sé lo que significa tener una y sobre todo tener a mis dadores de vida como mis guías permanentes.
Por eso, para mi «…valorar, no significa «monetizar» o «firmar compromisos», valorar, es «exigirse más» para cumplir con los objetivos que se propone; pero, cuando uno se dilata para no cumplir, eso para mi es un engaño y por ende se pierde la confianza…»
Con Camila hemos coincidido en algunos recitales de poesía presenciales, mágicos momentos donde se confirma la sensibilidad y firmeza de quienes tienen libertad para expresar lo que sienten. Así, que ya llevamos de conocernos algún tiempo y siempre estoy atenta para disfrutar sus publicaciones en http://www.letrasinbragas.com
Esta vez, apenas supe que lanzaba su nuevo libro realizado de manera artesanal, inmediatamente me comuniqué para adquirirlo.
Definitivamente es una combinación exclusiva: pastas duras de madera, encuadernación con hilo que no admite ser cortado, ilustraciones por cada uno de sus 20 relatos y una sección de Epitafios gratamente dedicados a su día de cumpleaños.
Fue mi compañero de viaje este fin de semana y he remarcado algunas frases que retumban en mi pensamiento. Además, al final está la invitación precisa y las hojas en blanco adecuadas en las que agregué algunos de mis frágiles garabatos.
…como la oveja negra de un rebaño de animales maquillados por los prejuicios y el miedo.
…nunca dejará de ser la dama de antaño que arde más que un sol eclipsado.
…aquellas impresiones profundas relatan el desquicio de una ciudad sumida por la falta de un amor propio.
Hace un año, venas en añicos de fruncidas cicatrices,
hace un mes, soleadas arrugas revestidas de tributos,
hace una semana, lluvia hundida en lechos regañados.
Ayer, hálito roto en el último bocado
del polvo esparcido sobre tallos tiernos.
Hoy, apenas amaneció,
disparos de carbón encapsulados en el estallido de gas;
en la tarde, cataclismo lisiado de partículas lánguidas;
y antes de la medianoche,
alquimia desnuda del humo azotado
por la combustión suplente.
Transmutación.
Mañana, al mediodía,
serás flor mágica con vientre de amapola,
al atardecer,
lava recostada en andamios de palabras,
al terminar la noche,
cavidad sin dobleces con golpes de cascada en brasas.
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego
Guasuntos - Ecuador, 2021
Poesía basada en la escultura pictórica: YO, DE NUEVO de la artista Verónica Virreira, y desarrollado en el taller «El arte como nuevo comienzo» junto a Gabriel Chávez Casazola y Oscar «Puky» Gutiérrez en Santa Cruz – Bolivia.
He preguntado no sé cuántas veces
pero nadie contesta mis preguntas.
Es absolutamente necesario
que el abismo responda de una vez
porque ya va quedando poco tiempo.
(Tres poesías, Nicanor Parra)
El procedimiento empieza con gotas de colirio desplazados en las sombras del miedo envolvente y las evidencias se desparraman en humanos robotizados que en retroceso se convierten en máquinas simples e involuntarias. Aún saben que son raíz momificada de las semillas congeladas; sin embargo, algunos brotes se niegan a florecer, dicen que las maravillas al menos una vez se tiñen de color fantasma, ese color neutro con el que nos ungimos cuando cerramos la cuenta de los años o como ese color de arena martillado en un reloj esclavizado por catorce mil minutos de los veinte y seis mil faltantes.
No llegues a los treinta y cinco años con cordura,
procura alejarte de ese bosque árido, no pide más lágrimas.
Grita desde adentro cuando la piel se distraiga con roces de ortiga,
grita sin eco, el cielo está cansado de voces que huyen…
No hagas predicciones con sustento,
no uses regresiones o modelamiento,
ellos deducen sin estructuras, les basta un discurso paliativo;
por eso, si te vas, no vuelvas, ese camino no es el mismo,
ahora tiene adoquines que deslumbran, no analizan…
Resguarda tus apuntes del oprobio, no pidas permiso;
divulga como alertas los parámetros,
adrede resalta sus ficciones.
Lilia, no dependas del último segundo disponible,
deja que tus huellas desaparezcan,
no necesitan escenarios imprecisos ni barrotes señoriales.
No sé si recuerdes, soy yo, Soledad de Abril,
la que un día te arrancó un mechón de cabello
para enterrarlo en una botella bajo la higuera.
Soy yo, la sombra al pie del nogal.
El collado absorbe arena negra,
mientras soplidos errantes imprimen noches huérfanas.
Un manojo de turbulentos azares vuelan enardecidos
en un remolino de voluntades inquietas;
relámpagos de arcilla flotan con sed.
En el cenit se reacomoda un espejo mate circular,
su caparazón no brilla, prefiere ser silencio,
su libertad balbucea inventos perseguidos,
sus emblanquecidos estribos arropan bocados de consuelo.
Reaparece un arlequín escandaloso
con remiendos de cosquillas monótonas,
con frialdad rellenan el universo compungido
y sobre un baúl piadoso caen sus disparos obedientes,
sucesos desquiciados, susurros como débiles congojas.
El cuervo esbozó un chasquido histérico en la ventana
como guardián de cuerpos casi yertos;
merodeaba hace unas semanas,
nadie lo detiene –se escabulle–;
secuestra almas hambrientas,
las destroza hasta saciarse –sin vacilación…
Algunos dolientes aligeran su llanto,
otros imponen plegarias con cuatro misterios;
alguien toma con la mano izquierda un pañuelo blanco,
lustra la madera hasta cristalizarla.
Todos parecen consternados,
nadie relata recuerdos desagradables
y solo uno de ellos advierte que el difunto entristeció.
En esta nueva colección de Enero 2021, el pulso de Roderick Emilio no se detiene; las texturas y materiales usados representan una realidad que se descompone y de la magia que puede recuperarla.
Te dejo nuestros ojos para que te avisen si los monstruos del mar te quieren atacar; aunque parecen distraídos con los colores…
Roderick Emilio, febrero 2021
A partir del consejo, quise profundizar en la definición que tiene mi sobrino de seis años de un monstruo y le pregunté ¿Quién es un monstruo? y con total realismo respondió «…es nada»; reiteré mi pregunta ¿Quiénes son los monstruos?, por segunda vez profundizó su mirada para responderme «…son nada».
Al terminar la tarde, su definición toma importancia; algunos monstruos sedientos de poder te exprimen y a la menor circunstancia te destruyen a su conveniencia.
Finalmente, en mi entorno serán «nada»; porque no le daré importancia «a esos»; su terquedad, testarudez y arrogancia acabarán cuando dejen de «figuretear» y cuando al menos en una ocasión los admiradores usen algo que los niños jamás pierden «sentido común».