Visual Analytics & Big Data. Data Scientist. Open Data. Open Access. Data Mining. R. Weka. Scientific divulgation. Researcher. Also, I'write poetry: "Art perfects the senses"
Este 13 de diciembre de 2025 se llevó la presentación del libro colectivo “Sínclave” en la Galería Sara Palacios, donde la palabra se encontró pinturas, esculturas, imágenes e invitados. Se publicó bajo el sello de El Ángel Editor con la dirección de Xavier Oquendo Troncoso, quien impartió talleres de escritura creativa a los autores de esta antología.
Las voces de los once autores (incluida la mía) encontraron un eco multidimensional entre narrativa y poesía:
Ismael Abad Martínez (Loja, 2002) Mantiene una asombrosa versatilidad, que va desde el costumbrismo introspectivo hasta el terror psicológico, su fábula moral está unida por una prosa sensorial y una aguda observación de las dinámicas humanas.
Ana Lucía Caravajo (Cuenca, 1975): Su escritura es un corpus poderoso y político. Con un lenguaje que va de lo lírico a lo descarnado, aborda la crisis ecológica, la opresión, la disfuncionalidad familiar y la marginalidad.
Yesenia Espinoza Román (Azogues, 1983): Su trabajo equilibra el relato minimalista y emotivo con una prosa experimental y ficcional. Explora la soledad, el desarraigo y los pequeños instantes de conexión o ruptura.
Karla Garzón: Su narrativa es envolvente, teje la historia familiar con personajes vívidos, humor negro, dolor y una reflexión profunda sobre la memoria y la herencia emocional.
Yuri López Kuliev (Ambato, 1991): Maneja imágenes poderosas, un tono confesional y musical que recuerda a un bolero o una canción melancólica. Navega por los estados límite del alma.
Cristina Oquendo Cevallos (Jama, 1978): Personifica elementos, juega con la mitología y la historia del arte, y en todos sus escritos nos ofrece imaginación y destreza lírica.
Sara Palacios (Guayaquil, 1955): Artista visual, su poesía es escultórica y esencial. En versos cortos y lapidarios, condensa universos emocionales: el linaje femenino, el duelo, la sensualidad, la soledad.
Lilia Quituisaca Samaniego (Guasuntos, 1982): Su escritura aborda temas del consumismo, el colapso social y moral, la violencia y la memoria familiar, utilizando un lenguaje a menudo fragmentario y de alta tensión.
Nicolás Riofrío Pastor (Quito, 1985): Sus piezas tienen una gran fuerza visual, su narrativa es una sátira grotesca y desbordante, que se convierte en una metáfora colectiva.
Lorena Salazar Suquilanda (Quito, 1983): Su escritura es una exploración poderosa de la identidad femenina, empoderamiento y resiliencia; llena de imágenes memorables y un tono que oscila entre la elegía y el grito de combate.
Mónica Sarmiento Archer (Loja, 1967): Satiriza el mundillo literario, reflexiona sobre el arte y la creación, y clama con rabia contenida ante las injusticias, especialmente la violencia contra la infancia. Su voz es profundamente conmovedora.
Cada lectura, frente a un público atento se convirtió en un momento artístico completo donde los límites entre disciplinas se desdibujaron.
En mi caso particular, agradezco la presencia de amigos y mi familia, esto multiplica la intensidad de hacer y sentir el arte. Comparto con ustedes un breve resumen de mi presentación.
Finalmente, les invito a adquirir esta antología, a leernos y comentarnos. Puedes adquirir su ejemplar físico con cada uno de los autores.
Hace tiempo, entre talleres, encuentros y lecturas, conocí a Yesenia Espinoza. Desde entonces, hemos compartido el gusto por la escritura: a veces, riéndonos del tiempo; otras, reflexionando con más prudencia sobre la vida. Siempre procuro tener en casa sus publicaciones, porque cada una guarda una enseñanza especial.
En junio de 2021, llegó a mis manos El Señor Pestañas, publicado por El Ángel Editor. Este libro nos conmovió profundamente, incluso a quienes aún no somos madres pero llevamos ese sueño en el corazón. En casa, Emilio fue el primero en leerlo. Al terminar, notó cómo escapaban lágrimas de los ocho adultos presentes. Sus palabras quedaron grabadas en mí: «…El Señor Pestañas es feliz. Ustedes, ¿por qué lloran? Él siempre vendrá de dos vientres». Luego, se acercó, me abrazó y, con esa mirada retadora de niño, preguntó: «¿De verdad quieres ser mamá? Verás, ellas tienen muchos poderes, pero el más importante es que son fuertes. Tienes que aprender mucho, tía».
En julio de 2023, llegó Mamaíta Guillermina (editado por El Farolero Ediciones), un cuento que nos permitió adentrarnos en los recuerdos más tiernos y la sagrada conexión con su abuela. En este año 2025, apareció La Visitante Espacial (El Ángel Editor), una historia que nos transporta a la infancia, recordándonos la importancia de soñar, compartir, crecer y, sobre todo, volver al origen para reconectarnos con lo esencial.
En junio de 2025, estos ejemplares llegaron justo cuando los pequeños de la casa comenzaban sus vacaciones de la «escuela normal» (como ellos llaman a la educación formal) para sumergirse por completo en la «escuela creativa» (su nombre para el aprendizaje libre). Como familia, nos esforzamos por acercarlos al arte, especialmente cuando su curiosidad los impulsa a crear e imaginar sin límites.
Al entregarles los cuentos, capté sus reacciones: mi sobrino que está entrando a la adolescencia, tomaba notas mientras leía para investigar después lo que no entendía; la más pequeña, inmersa en su mundo artístico, se dejó llevar por las ilustraciones, bailando entre palabras y colores. No solo estaba aprendiendo el abecedario, sino también descifrando historias a través de los dibujos que ella misma recreaba con su imaginación.
Esta vez, quiero compartir las lecturas de las ilustraciones. Bastó con mencionarle los nombres de las protagonistas para que, al abrir las páginas, su mente volara y nos narrara sus propias versiones de las historias.
Por eso, agradezco profundamente a quienes aún apuestan por los libros impresos. No hay comparación con lo digital: el tacto del papel, el olor a tinta y la magia de pasar páginas son experiencias que alimentan el alma lectora.
Con la participación de 14 infanto-adolescentes se presentó la Primera Antología poética «Yo y mi mundo» editado por Mundo Visión Magazine y Voces que Cuentan. El prólogo, escrito por Kenia Acero, directora del grupo corporativo Mundo Visión desde Bergamo-Italia, nos invita a transitar por «una puerta mágica» para conocer las emociones de los escritores; y el preludio, escrito por Criss Ordóñez, directora del Proyecto Voces que Cuentan desde Portoviejo-Ecuador, manifiesta que los escritos son «el testimonio del poder de la niñez y adolescencia».
Les invitamos a leer sus textos en el siguiente enlace:
Con estas premisas nos adentramos en las letras de los noveles escritores que fueron convocados hace algunos meses. Doce de los 14 participantes pertenecen a la escuela Isaac A. Chico de la provincia del Azuay quienes han sido acompañados en este proyecto por la maestra Ana Lucía Caravajo, a quien tengo el gusto de conocer, con ella hemos compartido el gusto por la literatura. En la presentación de la antología, Lincon Meza unos de los miembros del jurado calificador, anunció a los ganadores de los tres primeros lugares:
1er lugar: Sebastián Domínguez, con el poema «La basura nos inunda»
2do lugar: Ariel Quinde, con el poema «Amor marchito»
3er lugar: Anabel Zúñiga, con el poema Madre
Además, con mucha satisfacción comparto un logro más de Emilio, mi sobrino, quien participó en este llamamiento. El título de su escrito nació hace años, cuando disfrutábamos de un paseo por el bosque cerca de la casa al que íbamos para llenarnos de energía; sin embargo, en uno de esos paseos le pregunté —¿Por qué te gusta pintar? y él con toda seguridad respondió —La naturaleza antes estaba completa, por eso pinto, para reconstruirla…
Ese diálogo lo tiene presente en cada actividad entorno al arte y lo plasma cuando danza, pinta, escribe, canta o actúa.
Finalmente, está en nosotros «los adultos» ser los intermediarios de nuestros niños para que se enrolen activamente en los procesos del arte.
En Cofradía PUB, el 28 de septiembre de 2024 se brindó tributo a nueve escritores latinoamericanos: Alicia Yánez Cossío, Medardo Ángel Silva, Dolores Veintimilla, Violeta Luna, Nicanor Parra, Eduardo Galeano, Cristina Peri Rossi, Ida Vitale y Jorge Luis Borges, en las voces de las escritoras: Carolina Vanegas, Katherine Zurita, Lilia Quituisaca-Samaniego y el cantautor Carlos David Toapanta.
Violeta Luna Carrera, poetisa, narradora, crítica literaria, ensayista, periodista y catedrática ecuatoriana. Nació en Guayaquil en 1943. Creció en San Gabriel, provincia del Carchi. En la Universidad estudió Literatura y Castellano, y se doctoró en Ciencias de la Educación. Fue profesora de Lengua y Literatura en colegios de algunas ciudades del Ecuador, como el Normal de San Pablo del Lago, el Manuela Cañizares, el colegio Experimental Quito, el Gran Colombia. Dio clases de Gramática Aplicada en la Facultad de Periodismo de la Universidad Central. Tiene más de una docena de libros de poesía publicados. Entre otros premios obtuvo, con su libro ‘Las puertas de la hierba’, el Jorge Carrera Andrade del Municipio de Quito, a la mejor obra publicada.
Ingrediente
No puedo precisar el día en que llegaste a encantarme hasta sentir el fuego en todo el esplendor de los sabores.
Ninguna sensación ha sido múltiple como esta de morderte y ver salir el sol por la garganta.
Culpa de los números
Por culpa de los números estuve siempre mal en todo cálculo.
Por no poder usar los logaritmos la cuenta de mi vida se fue al suelo.
Jamás hallé mi siete ni pude poner cifras a mis letras.
No supe el porcentaje de mis fraudes.
Tal vez por eso mismo no tuve nada exacto.
Por no poder restar decimales me fui llenando de humo, de vientos y palomas y nunca pude ser un tres resuelto.
Se me quedó en la nada mi signo con tu máxima potencia.
Y siempre me rebotan las gélidas fracciones del olvido.
Por culpa de los números no me entendieron nunca.
Por culpa de esas plagas jamás hallé la ruta de la lógica, jamás un mar tranquilo, jamás un tiempo eterno.
Por no poder hacer raíz cuadrada no tuve un edificio de esmeraldas ni alfombras voladoras.
Me fui quedando pobre, sin amuletos propios ni talismanes mágicos.
Por olvidar el álgebra no pude ser brillante y apenas me quedaron las gaviotas y un cráneo lluvioso en donde hace columpio el arcoíris.
Por culpa de los números se me cayó la casa de la suerte y hasta el amor más firme se fue por la mañana.
Nicanor Segundo Parra Sandoval fue un poeta, profesor, físico e intelectual chileno, cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana. Nació el 5 de septiembre de 1914, San Fabián, Chile. Falleció el 23 de enero de 2018, La Reina, Chile. Citamos dos de sus obras: Hojas de Parra, salto mortal en un acto.
Cambios de nombre
A los amantes de las bellas letras Hago llegar mis mejores deseos Voy a cambiar de nombre a algunas cosas. Mi posición es ésta: El poeta no cumple su palabra Si no cambia los nombres de las cosas. ¿Con qué razón el sol Ha de seguir llamándose sol? ¡Pido que se llame Micifuz El de las botas de cuarenta leguas! ¿Mis zapatos parecen ataúdes? Sepan que desde hoy en adelante Los zapatos se llaman ataúdes. Comuníquese, anótese y publíquese Que los zapatos han cambiado de nombre: Desde ahora se llaman ataúdes. Bueno, la noche es larga Todo poeta que se estime a sí mismo Debe tener su propio diccionario Y antes que se me olvide Al propio dios hay que cambiarle nombre Que cada cual lo llame como quiera: Ese es un problema personal.
No creo en la vía pacífica no creo en la vía violenta me gustaría creer en algo pero no creo creer es creer en Dios lo único que yo hago es encogerme de hombros perdónenme la franqueza no creo ni en la Vía Láctea.
Alicia Yánez Cossío es una escritora, poeta y periodista ecuatoriana, considerada la mayor escritora ecuatoriana del siglo XX. Nació en Quito, 10 de septiembre de 1928. Recibió algunos premios: Eugenio Espejo Prize in Literature, Premio Joaquín Gallegos Lara, Premio Eugenio Espejo; entre sus obras encontramos: Bruna, soroche y los tíos; Yo vendo unos ojos negros; La casa del sano placer.
Te zurcí un calcetín
Hijo, torrente, travesura, torbellino, te zurcí un calcetín: al ojo de tu media tuerta le puse pestañas y lo dejé dormido.
Los ojos de tus medias viejas sueñan en tus zapatos lo que sueñan los niños.
Me gusta coser tus calcetines, porque me hago la idea de que tengo en mis manos el diario de tu vida.
Cada paso que das del colegio a la casa parece una puntada pero es una palabra.
No importa que rompas tantas medias si en realidad, no coso, sino leo el libro adorable que está escrito en el fondo del viejo costurero.
Mis manos por tus pies se van por tus caminos.
Te vas… y me quedo sin poder desenredar las letras que se cruzan con los hilos.
Ocaso
La paz del campo se metió en el alma, nada tiene de raro que llegue el último ocaso mientras se muerde una guayaba.
Medardo Ángel Silva fue un escritor, poeta, músico y compositor ecuatoriano, considerándose el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana, perteneciente a la llamada Generación decapitada. Nació el 8 de junio de 1898, Guayaquil, Ecuador y falleció el 10 de junio de 1919 en la misma ciudad.
Danse d´Anitra
Va ligera, va pálida, va fina, cual si una alada esencia poseyere.
Dios mío, esta adorable danzarina, se va a morir, va a morir… se muere.
Tan aérea, tan leve, tan divina, se ignora si danzar o volar quiere; y se torna su cuerpo un ala fina, cual si el soplo de Dios la sostuviere.
Sollozan perla a perla cristalina, las flautas en ambiguo miserere…
Las arpas lloran y la guzla trina..
¡Sostened a la leve danzarina, porque se va a morir… porque se muere!
Se va con algo mío la tarde que se aleja Se va con algo mío la tarde que se aleja; mi dolor de vivir es un dolor de amar; y al son de la garúa, en la antigua calleja, me invade un infinito deseo de llorar.
Que son cosas de niño, me dices; quién me diera tener una perenne inconsciencia infantil; ser del reino del día y de la primavera, del ruiseñor que canta y del alba de Abril.
¡Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro, ser suave;- trino, perfume o canto, crepúsculo o aurora- como la flor que aroma la vida y no lo sabe, como el astro que alumbra las noches y lo ignora!
Cristina Peri Rossi, escritora, traductora y activista política uruguaya exiliada en España durante la dictadura uruguaya en 1972 y residente en Barcelona, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera literaria. En 2021 fue galardonada con el Premio Miguel de Cervantes. Nació el 12 de noviembre de 1941, Montevideo, Uruguay. Recibió algunos premios: Premio Miguel de Cervantes, Beca Guggenheim en Artes, América Latina y Caribe.
Dedicatoria
La literatura nos separó: todo lo que supe de ti lo aprendí en los libros y a lo que faltaba, yo le puse palabras. "Evohé" 1971
Distancia justa
En el amor, y en el boxeo todo es cuestión de distancia Si te acercas demasiado me excito me asusto me obnubilo digo tonterías me echo a temblar pero si estás lejos sufro entristezco me desvelo y escribo poema
Ida Vitale poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria uruguaya miembro del movimiento artístico denominado «Generación del 45» y representante de la poesía «esencialista». Nació el 2 de noviembre de 1923, Montevideo, Uruguay. Tiene algunas distinciones: Premio Miguel de Cervantes, Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, Premio Internacional Alfonso Reyes.
Exilios
Están aquí y allá: de paso, en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol o que la helada queman y campos infinitos sin el límite que los vuelve reales, que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro, sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede, se pulveriza por el aire si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.
Fortuna
Por años, disfrutar del error y de su enmienda, haber podido hablar, caminar libre, no existir mutilada, no entrar o sí en iglesias, leer, oír la música querida, ser en la noche un ser como en el día. No ser casada en un negocio, medida en cabras, sufrir gobierno de parientes o legal lapidación. No desfilar ya nunca y no admitir palabras que pongan en la sangre limaduras de hierro. Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada. Ser humano y mujer, ni más ni menos.
Dolores Veintimilla, fue una poeta ecuatoriana del siglo XIX. Durante su corta vida fue la creadora de poemas de corte romántico que están cargados de elementos que asocian a la mujer. Nació el 12 de julio de 1829, Quito y falleció el 23 de mayo de 1857, Cuenca.
A un reloj
Con tu acompasado son marcando vas inclemente de mi pobre corazón…
¡Dichosa quién no te siente!
Funesto, funesto bien haces reloj…La venida marcas del ser a la vida, y así impasible también la hora de la partida.
Anhelo
¡Oh! ¿dónde está ese mundo que soñé Allá en los años de mi edad primera? ¿Dónde ese mundo que en mi mente orlé De blancas flores…todo fue quimera! Hoy de mí misma nada me ha quedado Pasaron ya mis horas de ventura Y solo tengo un corazón llagado Y un alma ahogada en llanto y amargura.
¿Por qué tan pronto la ilusión pasé? ¿Por qué en quebranto se trocó mi risa Y mi sueño fugaz se disipó Cual leve nube al soplo de la brisa…? Vuelve a mis ojos óptica ilusión Vuelve, esperanza, a amenizar mi vida, Vuelve, amistad, sublime inspiración…
Yo quiero dicha aun cuando sea mentida.
Eduardo Galeano, fue un periodista y escritor uruguayo, considerado uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana. Sus libros más conocidos, Las venas abiertas de América Latina y Memoria del fuego, han sido traducidos a veinte idiomas. Nació el 3 de septiembre de 1940, Montevideo, Uruguay. Falleció el 13 de abril de 2015, Montevideo, Uruguay.
Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
EL MIEDO GLOBAL
Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas. Las armas tienen miedo a la falta de guerra. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones y miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura. Al tiempo sin relojes. Al niño sin televisión. Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar. Miedo a la soledad y miedo a la multitud. Miedo a lo que fue. Miedo a lo que será. Miedo de morir. Miedo de vivir.
Jorge Luis Borges, fue un escritor, poeta, ensayista y traductor argentino, extensamente considerado una figura clave tanto para la literatura en español como para la literatura universal. Nacimiento: 24 de agosto de 1899, Buenos Aires, Argentina. Fallecimiento: 14 de junio de 1986, Ginebra, Suiza. Influenciado por: Adolfo Bioy Casares, Franz Kafka.
Lo perdido
¿Dónde estará mi vida, la que pudo haber sido y no fue, la venturosa o la de triste horror, esa otra cosa que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido antepasado persa o el noruego, dónde el azar de no quedarme ciego, dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura noche que al rudo labrador confía el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura? Pienso también en esa compañera que me esperaba, y que tal vez me espera.
Ausencia
Habré de levantar la vasta vida que aún ahora es tu espejo: cada mañana habré de reconstruirla. Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido, iguales a luces en el día. Tardes que fueron nicho de tu imagen, músicas en que siempre me aguardabas, palabras de aquel tiempo, yo tendré que quebrarlas con mis manos. ¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada? Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.
Luego, leyeron poesía de su autoría:
Carolina Vanegas, nació en Quito en 1994, de padres ecuatorianos, sus inicios en la poesía arranca en la infancia. En el medio artístico es conocida como “La Madame”.
Katherine Zurita, nace en Quito en 1996, su seudónimo es Kathastrofe. Ha participado en diferentes recitales de poesía y su amor por la misma crece conforme para el tiempo.
Lilia Quituisaca-Samaniego, nace en la parroquia de Guasuntos, Chimborazo-Ecuador. Ha participado en recitales nacionales e internacionales. Encamina su proyecto Leamos, con el afán de influir en la niñez y juventud para que disfrute el arte. Participante de 21 obras literarias, entre individuales y colectivas.
Finalmente, se abrió el micrófono para un selecto público que corearon las canciones y aplaudieron durante el evento:
Francisco Brines Bañó nació en Oliva, Valencia-España en 1932. Estudió Derecho, Filosofía y Letras Románicas e Historia. Escritor , catedrático y lector universitario Recibió algunos premios, entre ellos el Premio Adonais con su primer libro «Las brasas» en 1959;, con su libro «Palabras en la oscuridad» recibió el galardón en el Premio Nacional de la Crítica en 1966; luego con su libro «El otoño de las rosas» recibió el Premio Nacional de Literatura en 1986. Su obra «La última costa» obtuvo el Premio Fastenrath en 1995. Desde el año 2000 fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua. En el año 2001 fue investido Doctor «Honoris Causa» en la Universidad Politécnica de Valencia. También se le otorgaron el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2010 y en el año 2020 el Premio Miguel de Cervantes. Falleció el año 2021.
La antología poética «Ante el jardín nublado» del autor español Francisco Brines fue publicada en el año 2021 por El ANGEL Editor. La introducción y selección estuvo a cargo de Juan Carlos Abril y el epílogo lo escribió Luis García Montero. Esta edición recopila poesía de sus publicaciones:
De las brasas (1960)
De materia narrativa inexacta (1965)
De palabras a la oscuridad (1966)
De aún no (1971)
De insistencias en Luzbel (1977)
De el otoño de las rosas (1986)
De la última costa (1995)
Poemas de un libro inédito
Con gran emoción di lectura a unos cuantos poemas que profundizan en la intimidad de su memoria, el entorno de la infancia, los experimentos de la vida y la convicción inevitable para navegar entre las sombras, el mar, los cantos entre sus naranjos, jazmines y azahares.
Les dejo el poema que da título a esta antología y que fue parte del libro «El otoño de las rosas» en 1986, dicho texto nos permite revivir el ciclo de la existencia desde la mirada que poco a poco va muriendo con los años y en cada experimento de los días.
ANTE EL JARDIN NUBLADO
Cantan los pájaros en el jardín nublado. Yo soy el negador de todo el tiempo que me fue concedido, y aún me espera. Soy la mirada en el jardín nublado, del yerto mundo, de la cama difunta que produce los sueños. ¿En dónde están y a dónde va mi vida que ya no está?
Si yo acatara a Dios con ráfagas de lluvia, y posara en sus labios la tibieza del sol, para enseñarle el beso. Y luego le arrancara los ríos y las aves de sus ojos, un torso palpitante del tacto de sus dedos, y fuese el patrimonio que le queda un nublado jardín, ya entrado octubre, Y más oscuridad al fin del año, yo sé que en su venganza me impidiera morir, pues con su fuerza poderosa Me borrara esta vida que se borra, apagara la luz de aquel nacer.
Si Dios fuese posible, y oyese estas palabras, no era posible el hombre, y en el jardín nublado que miro desde el cuarto, cantan tristes los pájaros, con vida, y hay un olor extendido de rosas, como si sólo un hombre aquel existiera, y porque existe él transcurre todo, y la belleza honda se ofrece ante su muerte, con sólo el fin de darle un pensamiento Y así, de un modo débil, y una existencia torpe, nace, breve, el amor.
Finalmente, invitarles a seguir leyendo literatura de este gran escritor.
Acabo de leer el libro de la Colección 2alas publicado el año 2014, donde comparten las páginas Lucrecia Maldonado, ecuatoriana, quien ha titulado su parte como «Misfits»; y José Ángel Leyva, mexicano, con el título «Tres cuartas partes». El diseño de la portada es de Álvaro Mera, tiene trece espadas de lápices y algunas cartas de tarot entre los nombres de los autores.
Cada página de este libro nos despierta visiones que evocan realidades distintas en comunión de voces. Algunas veces pellizcos, otras bofetadas y la mayoría son sacudones entre calles, cielos, infiernos o sombras de muerte y misterio.
En «Misfits» existen 14 poesías, una de ellas titulada «Secretos de familia» con legibles figuras y costumbres propias de tres generaciones que son descriptibles únicamente en poesía:
"...
ese nombre y ese apellido
en el reverso de un sobre
que jamás llegará a ninguna parte
esas frases apenas murmuradas en sueños
esos pequeños y desesperantes
murmullos de velorio."
Mientras tanto «Tres cuartas partes» tiene 21 títulos, uno de ellos «Regreso a casa» que encierra notas de alerta, rutas de ida y regreso, escenas de fortaleza y constancia:
"...
Digo salmón para abrir el agua y las compuertas
En el desierto naufrago en busca de nubes
que orientan mi convicción errante
En algún lugar del cráneo llevo los sonidos
de las primeras horas y el viento de la orilla
No necesito saber a donde voy para llegar a tiempo."
Espero seguir compilando momentos, de esos, cuando física y personalmente los autores leen sus escritos.
Gracias a Lucrecia por la entrega personal del libro este 18 de septiembre.
La antología poética «Entre los dos cielos» del escritor boliviano Gabriel Chávez Casazola fue publicada por la editorial hondureña Cisne Negro y presentado en el Encuentro Internacional de Poesía en Paralelo Cero 2022 por Frances Simán. Gabriel, nacido en Sucre, Bolivia en 1972, es poeta, ensayista y periodista. Sus libros han sido publicados en más de una docena de países y traducido a múltiples idiomas. Además, es director de Xtrategia, consultora especializada en asesoramiento comunicacional corporativo.
«Entre los dos cielos» comienza con una imagen en blanco y negro: animales despavoridos se escapan de la erupción de volcanes, mientras los hombres testarudos pretenden descubrir una existencia adicional detrás del cielo. Luego, un primer poema titulado Declaración que resume el sentir, la experiencia y la vida cuando en unos de sus versos menciona «He visto demasiado y no creo en el hombre«. De esta manera singular nos da la bienvenida a la compilación de sus textos que tiene tres apartados: el primero denominado NOMBRES con 25 poemas, algunos titulados con nombres propios, con años, con hechos históricos o mitológicos; en especial dos lecturas (1972 y Tatuajes) que realizó en su presentación, donde nos contó ávidamente la historia detrás de de ellos:
"...
en una clínica metodista, por puro azar,
nacía yo, que debí haber nacido en otra ciudad y otro hospital;
..."
"Una mariposa de tinta que durará más que su aire"
La segundo parte denominada SIGNOS, cuyo conjunto de 21 poemas destilan recursos metafóricos, experiencias y deseos que entrecruzan los tiempos, en especial el poema Examen de conciencia, versos retóricos:
"La vida consiste en dejar
cosas pendientes
mientras pendemos
del hilo de la muerte"
El tercer y último apartado DESTELLOS, con icónicos 21 títulos que nos envuelven en magia y emociones como la promesa o la felicidad. El día de su presentación nos deleitó con la lectura de Los patios son para la lluvia y La canción de la sopa.
Finalmente, mi respeto a su obra y mi gratitud a su humildad y apertura para enseñarnos sus versos que viajan por todo el universo. De la misma manera señalar la importancia que tiene el rescatar y publicar antologías literarias de grandes poetas.
Este poemario obtuvo el Premio Nacional de poesía Cero 2021, merecido premio a las letras de Juan Suárez Proaño, poeta y editor nacido en 1993 en Ecuador.
El libro está compuesto de tres partes y 19 títulos. Cada uno de los versos se vuelven imágenes que viajan por las venas de nuestro entendimiento permitiéndonos despertar de letargos y sin excusa caminar a pie limpio sobre fangos, silencios en verano o invierno y hasta las colinas.
En la primera parte se encuentra el único título «Este en nuestro sitio» y este a su vez divido en ocho fragmentos numerados. Me permito citar del fragmento VII los siguientes versos:
«...seguimos devorando los panes duros de la verdad y
bebiendo el trago de la pérdida
hasta perder la compostura.»
En la segunda parte se encuentran 16 títulos que se van engranado historias de muerte que al olvido y al jardín dejaron de importarle, creencias y oraciones no habitadas, silencios no admitidos en refugios ni hospitales. Me permito citar del poema «El olvido» los siguientes versos:
«La memoria nos doblan las vértebras
hasta que solo nos asombra el asombro.»
En última parte parte se encuentran dos títulos que delatan una vez más una voz imponente en sílabas o sollozos guardados por costumbre y que no se prestan a ser deuda de una sola tarde.
Es grato reconocer en los poemas de Juan, unas manos sin distracción y el enfrentamiento a la vida, a la muerte y todo lo que está entre esos límites.
Gratitud y felicidad de Juan al recibir la estatuilla de manos de Xavier Oquendo Troncoso.
Cuando llega un nuevo libro físico a mis manos, sostengo y reviso con sutileza la portada y contraportada. Luego, escojo una página al azar y leo en voz alta; con este ritual, me imagino a su autor con una pluma en su mano y escribiendo estos versos en papel, en cerámica, en un telar, en la piel; también es necesario imaginarse que no se escapa de la globalidad y frente al computador no se inmuta, escribe sin tregua…
Hace unas semanas, Astrífero fue mi compañero de la mañana y degusté cada verso en los rincones texturizados del mirador de Guápulo, lugar al que suelo escaparme, muchas veces para leer, escribir y tomar un «espresso doble» mientras Emilio termina sus clases de arte.
Astrífero fue presentado en septiembre, en uno de los eventos de Paralelo Cero, dentro de la colección PlumaJunta (junto a Xavier Oquendo, Freddy Peñafiel y Franklin Ordóñez) con el Ángel Editor. Escuché la voz del autor, impetuosa sensación que viaja incansable.
Hace algunos años la vida me encaminó a disfrutar de la poesía y sobre todo conocí a grandes apasionados por el arte, entre ellos Gabriel Cisneros Abedrabbo, quien, además es un excelente gestor cultural y difunde el trabajo de sus congéneres a través de medios sociales (por ejemplo, “Saudade, la infinita negación de lo que se ama”).
Los ojos negros de la noche, poesía que da título al libro de Krupskaya Pereira, ejemplar que recibí de sus manos en el mes de septiembre, cuando coincidimos en el Paralelo Cero 2022. Su generosidad es proporcional a su amplia sonrisa.
Las entrañas de sus letras convergen al silencio que se desnuda en múltiples figuras literarias y en gritos que fortalecen sueños con texturas de colores que pintan un mar de realidades. Pasé por la página 49 y retorné a ella porque en sus líneas vislumbré una oración para el reencuentro con el alma que suele perderse de vez en cuando, por eso me atreví a interpretarla.
Agradezco que la vida me brinde oportunidades para compartir palabras, viajes y experiencias.